4 problemas de ordenador que puedes arreglar tú solito

Publicado en: Cibertorpe
Obviamente, hoy en día, todos tenemos un ordenador en casa y alguna que otra vez se nos ha estropeado o hemos tenido algún que otro problemilla. Ante tan problema siempre se nos pasa por la cabeza a un sitio de reparación de ordenadores, pero la cuestión es que muchas veces estos problemas que solemos sufrir resultan ser más fáciles de lo que nos parece a primera vista. Entre esos problemillas fáciles de arreglar que solemos tener hay 4 que podemos solucionarlos nosotros mismos, es decir, sin la ayuda de ningún técnico de ordenadores:
  • El equipo no responde cuando se aprieta el botón de encender
Apretamos el botón de encender pero el ordenador no se enciende, no se enciende ninguna luz, ni se oye ningún ruido. Así que verificamos si en realidad esta enchufado a la red eléctrica. Sabiendo y verificado que esta enchufado el problema puede ser que la fuente de alimentación esté dañada (una caja metálica situada en la parte superior trasera del equipo que se encuentra normalmente sujeta por cuatro tornillos y tiene una toma para el cable de alimentación). Desde la fuente de alimentación sale una serie de cables que se conectan a unidades, ventiladores y a otros aparatos. El cableado también incluirá conectores acoplados a la placa base. Puede que cuando se abra el equipo, esta cantidad de cables resulte muy liosa, pero si se estudia un poco descubriremos que no es tan liosa como parece. Desconecte los cables, anotando las conexiones por escrito, y extraiga la fuente de alimentación. Conseguimos una nueva con las mismas características y la conectaremos poniendo cada cable en su sitio, según las anotaciones que se hicieron.
  • El equipo se enciende pero no sale nada en la pantalla
Quizá se trate de un problema de la pantalla. Para verificarlo, conectaremos al equipo otra pantalla que sabemos que funciona bien y comprobaremos que si aparece algo. Si esta última funcionase correctamente, significaría, obviamente, que la primera está averiada. Por ello, lo más conveniente seria comprar otra nueva pantalla, pues resulta mucho mejor que repararla. Sin embargo, si en la segunda pantalla siguiera sin verse nada el problema seria de la tarjeta de vídeo. Así que abriremos el equipo y localizaremos la tarjeta de vídeo (la que está insertada en una de las ranuras de la placa base). El cable del monitor se conecta al puerto VGA (adaptador de gráficos de vídeo), que sobresale por la parte trasera del equipo. Si el puerto VGA forma parte de la placa base, significa que la función de vídeo está integrada, por lo que no podremos arreglarla por nosotros mismos. Si no formase parte de la placa base, nos aseguraríamos de que estuviera bien colocada, pues a veces, el extremo frontal de la tarjeta puede salirse de la ranura accidentalmente cuando se atornilla el extremo posterior al bastidor del equipo. Si no consiguiéramos arreglar el problema, entonces la única solución seria comprar otra nueva tarjeta de video.
  • Si aparece a menudo la famosa "pantalla azul", quizá se trate de un problema de memoria RAM.
Muchas veces nos aparece esa famosa e irritable pantalla azul con letras que no sabemos ni lo que significan. Por eso, cuando salga anotaremos el mensaje que aparece, en especial los números. Una vez anotado el mensaje de error, consultaremos una ayuda online de ordenadores. Suponiendo que encontramos la solución, el problema será fácil de resolver. Pero si no logramos encontrar la solución, lamentablemente, lo más aconsejable seria llevarla a donde un servicio técnico de ordenadores, donde puedan probarla. Si estuviera dañada la memoria RAM, compraríamos otra y, como si nada, procederíamos a instalarla. Extraeremos la memoria antigua e insertaremos la nueva memoria en la ranura, es probable que debamos ejercer algo de presión. Las pinzas situadas en cada extremo encajarán cuando la memoria esté bien colocada.
  • Se enciende el ordenador pero no encuentra la unidad C
Cualquiera sabría que el disco duro este mal y generalmente lo solemos intentar solucionar con un reinicio; pero, queridos, a veces ni esto lo arregla. Así que si con el reinicio no se arregla, la pondremos en otro ordenador para ver si el problema es del propio disco duro o del ordenador. Si el disco duro estuviera dañado deberíamos comprar uno nuevo. Antes de reemplazar el disco duro dañado, realizaremos una copia de seguridad para conservar nuestros valiosos archivos, pero si no podemos hacerlo por nuestra cuenta es posible que en un establecimiento de reparación de ordenadores puedan recuperar los datos. Una vez que tenemos nuestra copia de seguridad, quitaremos el disco duro dañado, que se encuentra en la parte delantera del equipo con un tamaño aproximado de un libro de bolsillo y suele sujetarse mediante cuatro tornillos, dos en cada lado, y los cables de alimentación y planos se conectan a la parte posterior. Una vez extraída la unidad dañada, colocaremos la nueva unidad e instalaremos como principal. Volveremos a configurar la unidad antigua como secundaria (en las instrucciones que se incluyen con la unidad nueva se explica cómo hacerlo). Configurados todos los discos, iniciaremos el equipo e instalaremos Windows en la unidad nueva. Si hay suerte, el equipo reconocerá la unidad antigua (será D:) y, entonces, podremos transferir los datos al nuevo disco duro.Como habéis podido ver, ha sido fácil, como y para toda la familia, algo que incluso un inexperto podría arreglar sin ayuda de técnico de ordenadores.