Ratones voladores

Publicado en: Cibertorpe
Los ratones de ahora han aprendido a volar.
Recuerdo bien la historia que me contó un amigo, dueño de una tienda de informática. Él me habló con sorna de uno de sus clientes, un señor que rondaba la cincuentena, que quería comprarle un ordenador a su hijo adolescente. El crío había comentado que todos los chicos de su clase tenían uno, y con tal de no escuchar sus quejas decidió ir a comprarlo. A decir verdad, el hombre tenía una idea demasiado borrosa de lo que es un ordenador. Para él era una máquina portentosa, pero no tenía muy claro en qué consistía aquel portento. De hecho, cuando llegó a la tienda de mi colega le preguntó tímido a ver si podía probar su ordenador. Este, con la sonrisa comprensiva de quien lleva tiempo lidiando con clientes no doctos en informática, asintió, y entonces asistió al prodigio de ver al buen hombre mirando la pantalla con gesto enfurecido, mientras con la mano izquierda blandía el ratón en el aire. Cuando mi amigo, conteniendo la risa, se acercó a ver lo que pasaba, el cliente le dijo cabreado que tenían el ordenador estropeado. Él le explicó entonces que los ratones no viajaban por el aire, sino por tierra. El señor avergonzado, entonces, comprendió su fallo. Sin embargo, hoy día hay ratones que pueden dirigir lo que sucede en la pantalla si son movidos en el aire. Se trata de los ratones inalámbricos, que nos dejan controlar el cursor con el ratón apoyado sobre una superficie o por el aire con sencillos movimientos de muñeca. Esto es fantástico en las conferencias, ya que permite que el ponete se mueva libremente por la sala. Esta cualidad la tiene también la Wii de Nintendo. Esta consola de séptima generación es capaz de detectar el movimiento y la rotación en un espacio tridimensional, y además el control Wii incluye funciones de vibración yun altavoz. Esto ha hecho que la Wii sea muy atractiva para el público juvenil, que puede jugar a los bolos o boxear como si lo hiciera de verdad. Por lo tanto, el hombre de la historia no andaba tan descaminado al balancear el ratón por el aire, y hoy seguro pensará que se adelantó a los tiempos.